Washington, D.C. En una de las decisiones judiciales más
trascendentes en materia migratoria de los últimos años, la Corte Suprema de
Estados Unidos reafirmó el principio de ciudadanía por nacimiento al
determinar, por una ajustada votación de 5 votos contra 4, que los hijos de inmigrantes
que se encuentran de manera irregular en el país y nacen en territorio
estadounidense conservan el derecho a obtener automáticamente la ciudadanía.
Con este fallo, el máximo tribunal confirmó la vigencia de
la interpretación de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución
estadounidense, la cual establece que toda persona nacida en territorio de
Estados Unidos y sujeta a su jurisdicción es ciudadana del país,
independientemente de la situación migratoria de sus padres, salvo contadas
excepciones previstas por la ley.
La estrecha mayoría de cinco magistrados sostuvo que
modificar este derecho fundamental requeriría cambios legales y
constitucionales de gran alcance, mientras que los cuatro jueces que votaron en
contra argumentaron una interpretación distinta del alcance de la Decimocuarta
Enmienda.
