CALI.— Abelardo de la Espriella asumió este viernes la
Presidencia de Colombia y anunció un cambio de rumbo en la política de
seguridad del país, con una postura de línea dura frente a las guerrillas y
organizaciones vinculadas al narcotráfico.
El nuevo mandatario, quien sucedió a Gustavo Petro tras
imponerse en las elecciones presidenciales de junio, prometió combatir a los
grupos armados ilegales y poner fin a la estrategia de negociaciones impulsada
durante el gobierno anterior.
La ceremonia de posesión se realizó en Cali, en lugar de
Bogotá, en una decisión cargada de simbolismo debido a la importancia que el
nuevo gobierno concede a la recuperación de la seguridad y el control
territorial. De la Espriella pronunció posteriormente su primer discurso
presidencial en un batallón militar, donde presentó parte de su equipo de
gobierno y de la nueva cúpula castrense.
Durante su campaña y en sus primeras declaraciones como
presidente electo, De la Espriella advirtió a los grupos armados que debían
someterse a la justicia y descartó ofrecer concesiones similares a las
contempladas durante la administración de Petro.
En materia internacional, el nuevo presidente también
plantea una nueva etapa en las relaciones con Estados Unidos. De la Espriella,
quien contó con el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump durante
la campaña, busca estrechar la cooperación entre ambos países, particularmente
en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico.
El inicio de su mandato representa un giro hacia la derecha
en la política colombiana y abre una nueva etapa marcada por una agenda de
seguridad más agresiva, una relación más estrecha con Washington y el desafío
de enfrentar a los grupos armados que mantienen presencia en distintas regiones
del país.
