TEHERÁN.— El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta que Estados Unidos cumpla con las exigencias planteadas por Teherán.
La declaración eleva la tensión en torno a una de las
principales rutas marítimas para el transporte mundial de petróleo y gas,
debido a la importancia estratégica del estrecho, ubicado entre Irán y Omán.
Ghalibaf sostuvo que la reapertura de esta vía dependerá de
que Washington atienda las condiciones establecidas por las autoridades
iraníes. La postura representa una nueva advertencia en medio de las crecientes
tensiones entre ambos países.
El estrecho de Ormuz constituye un punto estratégico para el
comercio energético internacional, por lo que cualquier interrupción prolongada
de su tránsito podría generar repercusiones en los mercados petroleros y en las
cadenas de suministro globales.
Las declaraciones del funcionario iraní mantienen la
incertidumbre sobre la duración del cierre y aumentan la presión diplomática
entre Teherán y Washington.
