Texas.— El gobernador de Texas, Greg Abbott, abrió un nuevo
frente de controversia al cuestionar las instalaciones destinadas a las
abluciones rituales musulmanas —conocidas como wudu— en aeropuertos del estado
y advertir que este tipo de espacios no debe recibir un trato preferencial por
motivos religiosos.
La disputa se centra principalmente en los aeropuertos
Dallas-Fort Worth (DFW) y George Bush Intercontinental (IAH), en Houston.
Abbott solicitó investigaciones federales y amenazó con retirar subvenciones
estatales si se determina que las instalaciones representan un trato
preferencial hacia una religión.
En el caso de DFW, el aeropuerto finalmente canceló el
proyecto para instalar estaciones adicionales de lavado de pies después de la
presión política del gobernador. El aeropuerto aclaró que la propuesta todavía
se encontraba en evaluación y que habría sido financiada con ingresos propios
del aeropuerto, no con dinero de los contribuyentes.
En Houston, sin embargo, ya existe una instalación de
abluciones en la Terminal D, inaugurada en 2024 junto a un espacio de oración.
El alcalde John Whitmire defendió su permanencia y señaló que las instalaciones
están abiertas a cualquier pasajero, empleado o visitante, independientemente
de su religión.
Abbott sostiene que los aeropuertos administrados por
entidades gubernamentales deben mantener una estricta neutralidad religiosa y
argumenta que proporcionar instalaciones destinadas específicamente a una
práctica religiosa podría constituir discriminación.
El gobernador también ha defendido públicamente la presencia
de los Diez Mandamientos en espacios públicos de Texas. En 2005, cuando era
fiscal general del estado, Abbott defendió ante la Corte Suprema de Estados
Unidos la permanencia de un monumento con los Diez Mandamientos en los terrenos
del Capitolio de Texas; el tribunal terminó respaldando su permanencia.
Cabe precisar que la afirmación de que Abbott ordenó
eliminar todas las estaciones de lavado de pies musulmanas existentes en los
aeropuertos de Texas no está respaldada por las fuentes consultadas. Lo
confirmado hasta ahora es su amenaza de revisar o retirar fondos estatales, la
solicitud de investigaciones federales y la cancelación del proyecto de nuevas
instalaciones en DFW.
