Altos funcionarios militares estadounidenses habrían sido
sometidos a pruebas de polígrafo como parte de una investigación sobre
presuntas filtraciones de información confidencial, según informes citados por
medios estadounidenses.
La investigación busca determinar el origen de las
filtraciones y establecer si personal con acceso a información sensible estuvo
involucrado en su divulgación.
El uso de detectores de mentiras entre altos mandos refleja
la preocupación de las autoridades por la seguridad de información clasificada
y por posibles vulnerabilidades dentro del aparato de defensa estadounidense.
