WASHINGTON.—
El representante republicano por Texas, Brandon Gill, generó interés ciudadano
tras publicar declaraciones en las que vinculó la inmigración procedente de
países musulmanes con el futuro político y social de Estados Unidos.
Gill
sostuvo que el país enfrenta un riesgo si no se detiene lo que calificó como
“inmigración islámica” y afirmó que el islam estaría ganando presencia no sólo
en la sociedad estadounidense, sino también dentro del gobierno.
El
legislador acompañó sus declaraciones con un llamado a endurecer las políticas
migratorias y utilizó un lenguaje particular para referirse a inmigrantes
provenientes de países del llamado Tercer Mundo.
Sus
comentarios provocaron reacciones encontradas, especialmente por la forma en
que relacionó una religión con la inmigración y la seguridad nacional. El
debate vuelve a poner sobre la mesa las diferencias existentes en Estados
Unidos sobre los controles migratorios, la integración de comunidades
musulmanas y el papel de la religión en la vida pública, desperrtando gran
interés en redes sociales.
Las
declaraciones de Gill forman parte de un discurso más amplio dentro del Partido
Republicano que plantea mayores restricciones a la inmigración y un
reforzamiento de los controles fronterizos, especialmente a grupos que intentan
destruir la cultura de casa. Al mismo tiempo, sus críticos cuestionan que se
generalice sobre millones de personas a partir de su religión o lugar de
origen.
