WASHINGTON.— El Departamento de Guerra de Estados Unidos mantiene en marcha una revisión de seis meses sobre su postura militar y presencia de bases en Europa, un proceso que podría derivar en una importante reducción o redistribución de tropas estadounidenses desplegadas en el continente.
La evaluación, denominada “NATO 3.0”, fue anunciada en junio
por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien explicó que el objetivo es
avanzar hacia una alianza en la que los países europeos asuman una mayor
responsabilidad en la defensa convencional del continente.
El Departamento de Guerra señaló que la revisión analizará
la disposición de las fuerzas estadounidenses y sus bases en Europa, además de
considerar las aportaciones de los mandos militares estadounidenses y europeos,
así como consultas con el Congreso y los países aliados.
El proceso podría desembocar en la mayor reducción de
fuerzas estadounidenses en Europa desde la década de 1990, aunque todavía no
existe una decisión definitiva sobre el número de efectivos que serían
retirados o redistribuidos. Una de las posibilidades mencionadas en reportes
recientes contempla reducciones de decenas de miles de militares.
La administración de Donald Trump sostiene que los integrantes
europeos de la OTAN deben asumir una mayor participación en los costos y
responsabilidades de su propia defensa. Hegseth ha señalado que Washington
busca una alianza en la que Europa tenga un papel central en la defensa del
continente, mientras Estados Unidos concentra parte de sus capacidades en sus
prioridades estratégicas globales.
En España, el debate también ha generado posiciones
favorables a que los aliados europeos incrementen su contribución. En una
entrevista difundida este domingo, el senador español Fernando Gutiérrez,
general retirado y representante de la delegación parlamentaria relacionada con
la OTAN, reconoció que las exigencias de Trump han sido fuertes, pero sostuvo
que los países miembros “tenemos que hacer más” y compartir las responsabilidades
dentro de la alianza.
La revisión estadounidense permanece abierta y sus
conclusiones determinarán qué cambios se realizarán en el despliegue militar de
Washington en Europa. El Departamento de Guerra prevé presentar sus
recomendaciones al presidente Trump en noviembre.
