El expresidente boliviano Evo Morales volvió a desatar
controversia tras lanzar duras acusaciones contra el secretario de Estado de
Estados Unidos, Marco Rubio - con el ya conocido lamento de los izquierdistas
radicales - a quien señaló de intervenir en asuntos internos de Bolivia y de
respaldar, según sus declaraciones, a sectores vinculados con actos criminales
y desestabilizadores.
Las declaraciones de Morales surgieron luego de que Rubio condenara
públicamente el pretendido intento de golpe de Estado contra el gobierno
encabezado por Rodrigo Paz, situación que ha generado una fuerte polarización
política dentro y fuera del país sudamericano. El funcionario estadounidense
manifestó preocupación por los hechos recientes y pidió respeto al orden
democrático e institucional en Bolivia, que además, es una demanda de millones
de ciudadanos el país sudamericano.
En respuesta, Evo Morales acusó al gobierno de Estados
Unidos de mantener una política de injerencia constante en América Latina y
aseguró que las declaraciones de Rubio forman parte de una estrategia para
influir en la política boliviana. El exmandatario afirmó que Washington busca
intervenir en los procesos internos del país mediante presión diplomática y respaldo
a determinados actores políticos. Olvidando que él está pretendiendo intervenir
en el resultado del derecho democrático que ya manifestó la ciudadanía de
Bolivia y que por cierto, lo colocó en el banquillo de los despreciados,
aseguran analistas de geoplítica.
Diversos analistas y comentaristas consideran que el líder
del MAS habría cometido un error al confrontar directamente a funcionarios
estadounidenses en medio de un escenario político delicado y marcado por
tensiones internas, en donde el repruebo popular a su persona crece
continuamente.

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