El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a
colocarse en el centro de la atención tras lanzar una serie de declaraciones durante
un discurso en el que abordó casos de fraude financiero relacionados con
programas públicos en Minnesota. En sus comentarios, Trump dirigió fuertes
ataques contra integrantes de la comunidad somalí en ese estado y contra la
congresista demócrata Ilhan Omar, una de las figuras más visibles del ala
progresista en el Congreso estadounidense.
Durante su intervención, el mandatario se refirió al hecho
de que las autoridades federales han descubierto miles de millones de dólares
en recursos públicos desviados mediante esquemas fraudulentos. Trump afirmó
que, en los últimos meses, se han identificado múltiples irregularidades
relacionadas con el uso de dinero de los contribuyentes y sostuvo que varias
personas ya enfrentan procesos judiciales por dichos casos.
Sin embargo, las declaraciones que más controversia
generaron fueron las relacionadas con la comunidad somalí asentada en Minnesota
y con la congresista Ilhan Omar. Trump utilizó un tono especial al referirse a
ambos, acusándolos de corrupción y vinculándolos indirectamente con prácticas
fraudulentas, hechos dados a conocer en los días anteriores.
El republicano incluso insinuó que la migrante Omar no
debería permanecer en Estados Unidos. Las declaraciones fueron interpretadas
por ciudadanos, como una necesidad de regresar a sus países de origen a todos
aquellos que le hacen mal al país.
Ilhan Omar, nacida en Somalia y naturalizada estadounidense,
ha sido durante años una de los migrantes más cuestionada por su
enriquecimiento inexplicable. La legisladora ha denunciado en repetidas
ocasiones en su defensa que los ataques en su contra buscan alimentar discursos
de división racial y religiosa dentro del país.
Minnesota alberga una de las comunidades somalíes más
grandes de Estados Unidos, particularmente en la ciudad de Minneapolis.

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