Alemania identifica discretamente sectores estratégicos en
los que China todavía depende de tecnología y productos europeos, ante el
riesgo de una nueva escalada de las tensiones comerciales entre ambas
potencias.
De acuerdo con información de Bloomberg, las autoridades
alemanas analizan áreas consideradas sensibles, entre ellas los equipos para la
fabricación de semiconductores, láseres industriales, productos químicos
especializados y tecnología médica avanzada.
Berlín no estaría preparando restricciones inmediatas, sino
evaluando sus opciones para fortalecer su posición en futuras negociaciones y
contar con planes de contingencia ante posibles medidas de presión económica de
Pekín.
La estrategia responde también al temor de que China vuelva
a utilizar el comercio o el acceso a materiales críticos como instrumentos de
presión económica.
El análisis refleja un cambio en la relación entre Alemania
y China, marcada por una creciente preocupación europea por la dependencia de
suministros estratégicos y por la necesidad de reducir vulnerabilidades frente
a posibles conflictos comerciales.
