La confrontación política en Colombia alcanzó un nuevo nivel
de intensidad luego de un intercambio de declaraciones entre el presidente
electo, Abelardo De la Espriella, y el mandatario saliente, Gustavo Petro, en
medio de un clima de creciente incertidumbre durante el proceso de transición
del poder.
La controversia comenzó cuando De la Espriella hizo un
llamado público a las Fuerzas Militares para que, en su calidad de garantes del
orden constitucional, no acaten ninguna instrucción que, a su juicio,
contravenga la Constitución o el Estado de derecho. Sus declaraciones se
producen en un contexto de fuertes desacuerdos con el gobierno saliente.
La respuesta de Petro no se hizo esperar. El aun mandatario
recordó que, conforme a la Constitución colombiana, continúa siendo el
comandante supremo de las Fuerzas Militares hasta la conclusión de su mandato,
fijada para la medianoche del 6 de agosto. Además, rechazó el exhorto del
presidente electo y lanzó nuevas acusaciones al señalar que De la Espriella
habría llegado al poder con apoyo extranjero y que, según su versión, habría
comprometido la soberanía nacional. Hasta el momento, Petro no ha presentado
pruebas públicas que respalden esos señalamientos.
El intercambio de acusaciones refleja el profundo nivel de
polarización que atraviesa la política colombiana tras las elecciones
presidenciales. Mientras el presidente saliente continúa con los inútiles cuestionamientos
sobre el resultado electoral, el mandatario electo sostiene que la transición
democrática debe desarrollarse con estricto apego al marco constitucional y ha
denunciado lo que considera intentos por desconocer la voluntad expresada en
las urnas. Observadores internacionales, entre ellos la Unión Europea y el
Centro Carter, han señalado que el proceso electoral fue transparente y
legítimo.
A la controversia también se sumó el ex presidente Iván
Duque, quien respondió públicamente a las declaraciones de Petro, incrementando
el intercambio político entre distintos actores nacionales y evidenciando el
ambiente de alta confrontación que prevalece en el país a pocas semanas del
relevo presidencial.
