WASHINGTON.— Dan Driscoll presentó su renuncia como
secretario del Ejército de Estados Unidos al presidente Donald Trump, en medio
de crecientes tensiones dentro del Pentágono y una esposa demócrata.
La salida de Driscoll, confirmada este lunes por la Casa
Blanca, representa otro cambio de alto nivel dentro de la estructura militar
estadounidense durante la administración Trump. El funcionario había
permanecido aproximadamente 18 meses al frente del Departamento del Ejército.
De acuerdo con fuentes citadas por Reuters, Driscoll planteó
ante la administración sus preocupaciones sobre el proceso de transformación y
preparación del Ejército, particularmente por las decisiones de Hegseth de
remover o marginar a altos mandos militares. La Casa Blanca no había precisado
inicialmente si la renuncia ya había sido aceptada, aunque posteriormente
confirmó su salida. Aunque la realidad de diferencias ideológicas rápidamente
comenzaron a circular.
Driscoll había sido considerado cercano al vicepresidente JD
Vance y durante su gestión impulsó cambios para agilizar la adquisición de
armamento, fortalecer las capacidades militares y acelerar la incorporación de
nuevas tecnologías, incluidos sistemas de drones.
Su relación con Hegseth se deterioró en los últimos meses,
especialmente después de la salida del general Randy George, jefe del Estado
Mayor del Ejército, considerado aliado de Driscoll. Posteriormente también se
produjeron otros cambios en puestos militares de alto rango.
Antes de su salida, Driscoll también participó en
conversaciones diplomáticas entre Rusia y Ucrania, una responsabilidad poco
habitual para un secretario del Ejército.
