KATMANDÚ.— La magnitud de la devastación provocada por las
inundaciones repentinas en el valle del río Trishuli, en Nepal, comienza a
quedar al descubierto mediante el análisis de imágenes satelitales. Más de
2,500 edificios quedaron completamente destruidos tras la crecida ocurrida el
pasado 26 de agosto.
El cálculo fue realizado a partir de datos del Servicio de
Gestión de Emergencias Copernicus, de la Unión Europea, y comprende tres zonas
consideradas potencialmente afectadas. La cifra representa aproximadamente dos
terceras partes de todos los edificios identificados en esas áreas.
Cuando se incorporan las estructuras que sufrieron daños
parciales, más de siete de cada 10 edificios resultaron afectados, lo que
permite dimensionar la fuerza con la que el torrente de agua, lodo, hielo y
rocas atravesó el estrecho valle.
Las zonas analizadas incluyen sectores de Timure, Syabrubesi
y Bidur, localidades ubicadas al norte de Katmandú y que antes de la tragedia
albergaban a cerca de 6,000 personas.
