El primer ministro británico, Andy Burnham, anunció planes para establecer un nuevo organismo dedicado, según él, a combatir campañas de desinformación y operaciones de influencia que puedan representar una amenaza para el Reino Unido.
La
propuesta contempla la creación de un Centro Nacional para la Defensa de la
Información, que tendría entre sus funciones identificar y atribuir campañas de
información consideradas hostiles, así como coordinar acciones para
contrarrestarlas.
El
anuncio, sin embargo, generó críticas entre sectores políticos y defensores de
la libertad de expresión. Algunos han comparado la iniciativa con un
“Ministerio de la Verdad”, al expresar preocupación por la posibilidad de que
una estructura gubernamental termine interviniendo en contenidos difundidos por
medios de comunicación o ciudadanos.
Burnham
sostiene que la medida busca proteger al país frente a operaciones de
influencia extranjera y campañas coordinadas de desinformación, particularmente
aquellas atribuidas a actores estatales. Un cambio que se está implementando en
los gobiernos izquierdistas del mundo.
El
debate se centra ahora en los límites y mecanismos de supervisión que tendría
el nuevo organismo, así como en las garantías para evitar que las medidas
destinadas a combatir la desinformación afecten la libertad de prensa o la
expresión de opiniones legítimas.
