De acuerdo con personas familiarizadas con el proyecto, la
estrategia contempla la creación de una nueva clínica de investigación en los
Institutos Nacionales de Salud (NIH), destinada a estudiar y atender a
pacientes que reportan problemas de salud que consideran relacionados con
alguna vacuna. Kennedy visitó recientemente el campus de los NIH en Bethesda,
Maryland, donde se presentó la nueva iniciativa.
Otro de los componentes del plan sería establecer un
mecanismo para reembolsar a los médicos por el tiempo dedicado a reportar
posibles efectos secundarios graves de las vacunas, con el objetivo de mejorar
la recopilación de información sobre estos acontecimientos.
Kennedy ya había señalado previamente la necesidad de
fortalecer el sistema estadounidense de vigilancia de eventos adversos. Entre
las medidas planteadas por el Departamento de Salud se encuentra también la
modernización del Vaccine Adverse Event Reporting System (VAERS) para facilitar
la recopilación y análisis de reportes.
La nueva clínica tendría además una finalidad de
investigación: los datos obtenidos de los pacientes podrían utilizarse para
analizar la frecuencia, características y posibles factores asociados con los
eventos reportados, así como para aportar información a futuras decisiones sobre
las recomendaciones de vacunación.
