YEMEN.— El gobierno yemení respaldado por Arabia Saudí se prepara para emprender una operación militar de gran escala con el objetivo de recuperar territorios que permanecen bajo control de los hutíes, en un nuevo intento por modificar el equilibrio de fuerzas en un conflicto que lleva años afectando la estabilidad de la región.
De acuerdo con la información difundida, la posible ofensiva
contempla la movilización de más de 100.000 soldados yemeníes, quienes
contarían con apoyo aéreo de Arabia Saudí. De concretarse, se trataría de una
de las operaciones militares más importantes impulsadas por las fuerzas
alineadas con el gobierno yemení en los últimos años.
Uno de los principales objetivos estratégicos sería Bab
el-Mandeb, el estrecho que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y que
constituye una de las rutas marítimas más importantes del mundo. Su ubicación
convierte a esta zona en un punto de enorme valor militar, comercial y
geopolítico.
El control de Bab el-Mandeb no solamente tendría
consecuencias para el conflicto interno de Yemen. Cualquier cambio en la
situación militar alrededor del estrecho podría repercutir directamente sobre
el tráfico marítimo internacional, particularmente en una región que ya ha
sufrido interrupciones y amenazas contra embarcaciones comerciales.
La ofensiva plantearía además un nuevo desafío para los
hutíes, quienes mantienen el control de amplias zonas del norte y oeste de
Yemen y han construido durante años una importante capacidad militar. Una
operación de esta magnitud podría desencadenar enfrentamientos especialmente
intensos y aumentar el riesgo de una nueva escalada regional.
Para Arabia Saudí, el respaldo a las fuerzas gubernamentales
yemeníes responde también a intereses de seguridad nacional. La guerra en Yemen
ha tenido repercusiones directas sobre el territorio saudí y sobre la seguridad
de sus fronteras, mientras que la presencia y capacidad militar de los hutíes
continúa siendo un factor de preocupación para Riad.
