El gobierno de Bulgaria anunció su retiro de la denominada Coalición
de los Voluntarios, integrada por países que coordinan apoyo político y militar
a Ucrania frente a la invasión rusa, marcando un cambio en la postura de Sofía
respecto a la estrategia impulsada por varios de sus aliados europeos.
El primer ministro búlgaro, Rumen Radev, informó que su
administración no continuará participando en el grupo al considerar que el
conflicto no puede resolverse mediante un incremento en el suministro de
armamento, sino a través de negociaciones diplomáticas que permitan detener la
escalada de las hostilidades.
"No participaremos en una coalición que promueve la
continuación de la ayuda financiera y militar a Ucrania", declaró el
mandatario al explicar la decisión de su gobierno, al tiempo que insistió en
que la prioridad debe ser impulsar una iniciativa diplomática capaz de conducir
a un acuerdo de paz duradero.
La decisión representa un distanciamiento de Bulgaria
respecto al bloque de países europeos que ha reforzado el respaldo militar a
Kiev desde el inicio de la guerra. Aunque Sofía seguirá formando parte de la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la Unión Europea, el
gobierno de Radev ha reiterado en distintas ocasiones su rechazo a ampliar el
envío de armamento al ejército ucraniano.
La Coalición de los Voluntarios reúne a diversas naciones
que coordinan acciones para fortalecer las capacidades defensivas de Ucrania
mediante asistencia militar, entrenamiento y cooperación estratégica. La salida
de Bulgaria podría evidenciar las diferencias existentes dentro de Europa sobre
la forma en que debe afrontarse la guerra, en momentos en que algunos gobiernos
mantienen su respaldo militar a Kiev, mientras otros consideran que ha llegado
el momento de privilegiar la vía diplomática.
