La defensa del ex ayudante del sheriff del condado de
Franklin, Jason Meade, presentó una moción ante la corte para que el cargo de
asesinato en su contra sea desestimado o, en su defecto, se emita una absolución
antes de que el proceso avance hacia un eventual tercer juicio.
Los abogados del ex agente sostienen que la continuidad del
caso carece de sustento jurídico y argumentan que el proceso ha estado marcado
por motivaciones políticas más que por elementos estrictamente legales. En ese
contexto, afirman que la acusación ha sido impulsada por fiscales vinculados a
la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por
sus siglas en inglés), organización que, según la defensa, ha ejercido presión
pública sobre el desarrollo del caso.
Jason Meade, quien además de haber servido como ayudante del
sheriff es pastor y veterano condecorado del Cuerpo de Marines de Estados
Unidos, enfrenta cargos derivados de la muerte de Casey Goodson Jr., ocurrida
en diciembre de 2020 durante un operativo policial en el área de Columbus,
Ohio. El caso ha generado una amplia atención nacional debido a las versiones
encontradas sobre las circunstancias en que ocurrió el incidente y al intenso
debate público en torno al uso de la fuerza por parte de las corporaciones
policiales.
En la moción presentada, los representantes legales de Meade
sostienen que las pruebas presentadas durante el proceso no son suficientes
para sostener una condena por asesinato y consideran que prolongar el litigio
mediante un nuevo juicio vulneraría los principios de imparcialidad y debido
proceso. Por ello, solicitan al juez poner fin al procedimiento mediante la
desestimación del cargo o una resolución absolutoria.
El futuro del caso dependerá ahora de la decisión que adopte
el tribunal, el cual deberá determinar si existen bases legales para continuar
con el proceso penal o si, como plantea la defensa, corresponde cerrar
definitivamente el expediente.
