Un análisis basado en datos de la Encuesta de Hogares de la
Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS, por sus siglas en
inglés) indica que cerca del 80 % de los nuevos empleos netos creados en el país
desde el periodo previo a la pandemia de COVID-19 han sido ocupados por
personas nacidas fuera de Estados Unidos.
La información, difundida por Leading Report y sustentada en
cifras correspondientes al periodo comprendido entre febrero de 2020 y mayo de
2026, señala que el crecimiento del mercado laboral estadounidense ha estado
impulsado, en gran medida, por la incorporación de trabajadores inmigrantes. De
acuerdo con el análisis, aproximadamente ocho de cada diez nuevos puestos de
trabajo netos registrados durante ese lapso fueron cubiertos por empleados
nacidos en el extranjero.
El informe ha reavivado el debate sobre el papel que
desempeña la inmigración en la economía estadounidense. Mientras algunos
especialistas sostienen que la llegada de trabajadores extranjeros ha
contribuido a cubrir la escasez de mano de obra en sectores como la
construcción, la agricultura, los servicios, la salud y la tecnología, otros
consideran que la tendencia plantea desafíos relacionados con las políticas
migratorias, la competencia laboral y el crecimiento de los salarios.
Los datos también reflejan los cambios demográficos que ha
experimentado la fuerza laboral estadounidense tras la pandemia, un periodo en
el que numerosas empresas enfrentaron dificultades para contratar personal y
recurrieron a una mayor participación de trabajadores inmigrantes para cubrir
vacantes en distintos sectores de la economía.
No obstante, es importante precisar que esta estadística se
refiere al crecimiento neto del empleo entre ambos grupos de población y no
implica que los trabajadores nacidos en el extranjero hayan ocupado el 80 % del
total de los empleos existentes en Estados Unidos. La interpretación de estas
cifras continúa siendo objeto de análisis entre economistas, autoridades y especialistas
en mercado laboral.