Las autoridades iraníes aseguraron haber respondido a los
bombardeos nocturnos ejecutados por Estados Unidos mediante una ofensiva
dirigida contra instalaciones militares estadounidenses ubicadas en Kuwait y
Baréin.
De acuerdo con el
gobierno de Teherán, la operación incluyó el lanzamiento de misiles balísticos
y drones de ataque contra un total de ocho objetivos estratégicos, como parte
de una represalia por las acciones militares estadounidenses.
En este contexto, la Guardia Revolucionaria Islámica
advirtió que cualquier nueva agresión por parte de Washington provocará una
respuesta de mayor intensidad. Asimismo, el cuerpo militar iraní lanzó una
severa advertencia sobre el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos
más importantes para el comercio mundial de petróleo, al señalar que podría
adoptar medidas más contundentes contra las embarcaciones que transiten por esa
zona si el conflicto continúa escalando.
Estas declaraciones incrementan la preocupación
internacional por el riesgo de una mayor desestabilización en Medio Oriente y
por las posibles repercusiones sobre la seguridad energética global.
