El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha convocado a representantes de más de 60 países a una reunión ministerial en Washington con el propósito de abordar lo que la administración del presidente Donald Trump describe como un resurgimiento de la violencia política de extrema izquierda con alcance transnacional.
La iniciativa forma parte de la nueva estrategia
antiterrorista impulsada por la Casa Blanca, que busca fortalecer la
cooperación internacional en materia de intercambio de inteligencia, prevención
de ataques y coordinación entre gobiernos frente a organizaciones y movimientos
violentos. Entre los grupos mencionados por funcionarios del gobierno se
encuentra Antifa, al que la Casa Blanca ha señalado como uno de los principales
focos de preocupación dentro de esta estrategia.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, el encuentro
pretende actualizar los mecanismos de cooperación internacional para responder
a amenazas que incluyen atentados, ataques contra instalaciones
gubernamentales, agresiones a fuerzas del orden y otras formas de violencia
política. La reunión reunirá a delegaciones de países de América, Europa y
Asia.
Diversos expertos en
contraterrorismo y algunos aliados europeos consideran que la administración
Trump está otorgando una prioridad inusual a los movimientos de extrema
izquierda y sostienen que, en varios países, es la principal amenaza.
El encuentro en Washington se perfila como uno de los
eventos más relevantes de la política de seguridad de la administración Trump y
podría marcar un cambio en la orientación de la cooperación internacional de
Estados Unidos en materia de lucha contra el terrorismo y la violencia política
que está provocando la izquierda extrema.