La dirigente francesa Marine Le Pen, la gran favorita para
gobernar Francia, ha plantead -con
importante respaldo ciudadano- reducir
el gasto de Francia destinado a la Unión Europea, como parte de sus propuestas
para recortar el gasto público.
En declaraciones sobre posibles medidas de ahorro, Le Pen
afirmó:
«Tenemos ideas para ahorrar: dejaremos de enviar 6 mil
millones de euros a la Unión Europea.»
La propuesta se enmarca en la postura crítica que Le Pen, su
partido y millones de franceses, han mantenido hacia determinadas políticas e
instituciones de la UE, particularmente en cuestiones relacionadas con el
presupuesto comunitario, la soberanía nacional y el uso de los recursos
públicos franceses.
La afirmación abre nuevamente el debate entre políticos de
izquierda radical y los derechistas, hoy favoritos de los franceses, sobre
cuánto aporta el país al presupuesto europeo, cuánto recibe a cambio y qué
margen tendría el Gobierno francés para modificar sus contribuciones.
Así aparecen izquierdistas quienes aseguran que la cifra de
6.000 millones de euros y las implicaciones concretas de la propuesta deberían
contrastarse con los datos presupuestarios oficiales antes de presentarse como
un ahorro efectivo.
