Microsoft vuelve a estar en el centro del debate luego de
que se diera a conocer que la compañía realizó el despido de alrededor de 1,600
empleados vinculados a su división de videojuegos Xbox, al mismo tiempo que
obtuvo la aprobación de más de 2,000 visas H-1B para incorporar profesionales
extranjeros a distintas áreas de la empresa.
La reducción de personal forma parte de una estrategia de
reestructuración que Microsoft ha implementado en los últimos meses para
reorganizar varias de sus unidades de negocio, especialmente después de importantes
adquisiciones y cambios en su enfoque hacia la inteligencia artificial y el
desarrollo de nuevas tecnologías.
Paralelamente, diversos informes señalan que la empresa
recibió la autorización para contratar a miles de trabajadores especializados mediante
el programa de visas H-1B, un mecanismo del gobierno estadounidense que permite
a las compañías emplear profesionales extranjeros en ocupaciones que requieren
conocimientos altamente especializados, como ingeniería de software,
inteligencia artificial, ciencia de datos y otras áreas tecnológicas.
La coincidencia entre los despidos y la aprobación de estas
visas ha generado críticas entre algunos sectores, que cuestionan si las
empresas deberían priorizar la contratación o permanencia de trabajadores
locales antes de recurrir al talento internacional. Otros especialistas, sin
embargo, explican que ambos procesos no necesariamente están relacionados, ya
que los empleados despedidos y los nuevos contratados pueden pertenecer a áreas
completamente distintas y desempeñar funciones con perfiles profesionales
diferentes.
Microsoft no ha señalado que las contrataciones mediante
visas H-1B sustituyan directamente a los trabajadores afectados por los
recortes en Xbox. La empresa sostiene que las decisiones responden a la
reorganización de sus operaciones y a las necesidades estratégicas de
crecimiento en áreas consideradas prioritarias para su futuro.
El caso ha reavivado el debate en Estados Unidos sobre el
uso del programa H-1B, un sistema que durante años ha sido objeto de discusión
entre quienes lo consideran esencial para atraer talento altamente calificado y
quienes sostienen que puede afectar las oportunidades laborales de algunos
trabajadores estadounidenses.
