De acuerdo con información difundida por Fox News, un grupo
de aproximadamente veinte exfuncionarios y agentes vinculados a la Agencia
Central de Inteligencia (CIA) y al Buró Federal de Investigaciones (FBI) habría
respaldado afirmaciones según las cuales el origen de la investigación sobre la
presunta interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016 fue
producto de una operación impulsada por altos funcionarios de la administración
del entonces presidente Barack Obama y por un exdirector de la CIA.
Según esta versión, los involucrados sostienen que la
narrativa sobre la supuesta colaboración entre la campaña de Donald Trump y
Rusia fue elaborada con fines políticos y posteriormente clasificada,
permaneciendo resguardada en archivos confidenciales de la CIA durante varios
años. Las mismas fuentes afirman que dicha información no fue revelada
públicamente sino hasta tiempo después, alimentando un intenso debate sobre la
transparencia de los organismos de inteligencia estadounidenses.
Las acusaciones también señalan que el objetivo de esa estrategia
habría sido influir en la opinión pública, afectar la credibilidad del entonces
presidente electo Donald Trump y generar dudas sobre la legitimidad de su
victoria en las elecciones de 2016. De acuerdo con quienes respaldan esta
versión, la difusión de esas investigaciones habría contribuido a moldear la
percepción de millones de ciudadanos durante los primeros años de la administración
Trump.
