WASHINGTON.— El historiador y escritor estadounidense Bill
Federer ha planteado una controvertida advertencia sobre el futuro religioso de
Europa, al sostener que el crecimiento del islam podría transformar
profundamente la identidad cultural y política del continente.
Federer ha recurrido a episodios de la historia del
Mediterráneo y del mundo cristiano para argumentar que las sociedades pueden
experimentar profundas transformaciones religiosas a lo largo de los siglos.
Entre los ejemplos que menciona se encuentran Egipto, el norte de África y
Constantinopla, regiones que fueron importantes centros del cristianismo
durante la Antigüedad y la Edad Media.
Uno de los casos más emblemáticos es Santa Sofía, en
Estambul. El edificio fue construido originalmente como una catedral cristiana
en el siglo VI y durante siglos fue uno de los principales templos de la
cristiandad oriental. Tras la conquista otomana de Constantinopla en 1453, fue
convertida en mezquita. En el siglo XX funcionó como museo y en 2020 volvió a
utilizarse como mezquita.
La discusión, por tanto, enfrenta dos cuestiones diferentes:
el crecimiento demográfico del islam en Europa, que sí está documentado, y la
predicción de una futura mayoría musulmana que pone sobre la mesa el peligro
que representa para el continente la política de fronteras abiertas aplicada
durante los últimos años.
El debate sobre la identidad religiosa y cultural de Europa
continuará siendo un asunto políticamente sensible.
La historia demuestra que las sociedades pueden cambiar
profundamente; las cifras, sin embargo, indican que una Europa de mayoría
musulmana para 2030 es una de las proyecciones demográficas más peligrosas para
el continente.
