El ejército de Estados Unidos utilizó esta semana un sistema
láser de alta energía para derribar tres drones vinculados a organizaciones del
narcotráfico mexicano que operaban en las inmediaciones de la frontera, en el
valle del Río Grande, al sur de Texas.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, los enfrentamientos
ocurrieron entre la noche del martes y las primeras horas del miércoles. Para
neutralizar los aparatos fue empleado el Army Multipurpose High Energy Laser
(AMP-HEL), un sistema de energía dirigida diseñado para enfrentar amenazas
aéreas no tripuladas.
El Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (NORAD) y
el Comando Norte de Estados Unidos (USNORTHCOM) confirmaron la operación y
señalaron que los drones representaban una amenaza física para elementos
militares estadounidenses y personal de la Oficina de Aduanas y Protección
Fronteriza (CBP).
El mayor general Curtis Taylor, comandante de la Fuerza de
Tarea Conjunta de la Frontera Sur, afirmó que las organizaciones criminales
están utilizando cada vez más sistemas aéreos no tripulados para facilitar
actividades ilícitas, incluido el tráfico de personas, además de realizar
labores de vigilancia sobre personal militar y autoridades estadounidenses.
El episodio representa un nuevo paso en el uso de tecnología
de energía dirigida para combatir drones utilizados por organizaciones
criminales. A diferencia de los sistemas convencionales que emplean municiones
para destruir aeronaves no tripuladas, los láseres de alta energía permiten
atacar estos objetivos mediante haces concentrados de energía.
Las autoridades estadounidenses no han revelado la ubicación
exacta de los incidentes ni han aclarado públicamente si los tres drones fueron
neutralizados sobre territorio estadounidense o mexicano. Este punto resulta
particularmente relevante debido a las implicaciones de soberanía que tendría
cualquier operación militar estadounidense dentro de México.
