WASHINGTON.— El Departamento de Justicia de Estados Unidos
presentó cargos contra 11 personas señaladas por presuntamente operar durante
más de una década una red dedicada a organizar matrimonios simulados con el
objetivo de facilitar la obtención fraudulenta de permisos de residencia.
El fiscal general Todd Blanche calificó el caso como una de
las mayores investigaciones por fraude matrimonial en la historia de Estados
Unidos. De acuerdo con la acusación federal, la organización habría coordinado
más de mil matrimonios ficticios, principalmente entre ciudadanos
estadounidenses y nacionales de China.
Según los fiscales, los integrantes de la red reclutaban
ciudadanos estadounidenses dispuestos a contraer matrimonio con extranjeros a
cambio de dinero. Posteriormente, los involucrados presuntamente presentaban
solicitudes y documentación ante las autoridades migratorias para aparentar que
las relaciones eran auténticas.
La acusación señala que algunos de los extranjeros habrían
pagado hasta 100 mil dólares por cada matrimonio, mientras que ciudadanos
estadounidenses participantes podían recibir hasta 30 mil dólares por aceptar
el enlace. Los investigadores sostienen que el esquema generó decenas de
millones de dólares.
La operación habría tenido su centro en Nueva York, pero,
según las autoridades, sus actividades se extendieron a distintos estados del
país, entre ellos Connecticut, Massachusetts, Pensilvania, Kentucky, Tennessee,
Georgia y Florida.