El economista sostiene que el impacto de la estrategia de
Donald Trump frente a Irán va más allá del terreno militar y tiene
implicaciones para el dólar, los mercados y el equilibrio geopolítico
internacional.
La estrategia de Donald Trump frente a Irán podría estar
generando un efecto que, de acuerdo con el economista Daniel Lacalle, ha
recibido menos atención que las operaciones militares y la tensión en Medio
Oriente.
Lacalle ha puesto el foco en uno de los aspectos económicos
derivados de la crisis: en momentos de incertidumbre y tensión internacional,
el dólar puede recuperar atractivo como activo de refugio, debido a que los
inversionistas buscan colocar sus recursos en mercados considerados
relativamente seguros.
En análisis recientes sobre el conflicto, el economista ha
señalado que la demanda de dólares aumenta en escenarios de inseguridad. Esta
dinámica puede convertirse en un factor favorable para Estados Unidos,
particularmente cuando Washington busca preservar el peso internacional de su
moneda.
El enfrentamiento con Irán también tiene una dimensión
energética. Cualquier escalada que amenace el suministro de petróleo o las
rutas estratégicas del Golfo Pérsico puede provocar movimientos en los precios
internacionales de los hidrocarburos y repercutir en la inflación, las bolsas y
las decisiones de los bancos centrales.
Para Lacalle, por tanto, el balance de la política de Trump
no debería medirse únicamente por los resultados inmediatos sobre el terreno.
También debe observarse qué ocurre con el dólar, los flujos de capital y la
posición financiera de Estados Unidos frente a sus competidores
internacionales.
La tensión con Irán se desarrolla, además, en un contexto de
creciente competencia entre Estados Unidos, China y otros actores que buscan
reducir su dependencia del sistema financiero dominado por Washington. El
comportamiento de los mercados durante las crisis puede, sin embargo, reforzar
temporalmente el papel del dólar como moneda de referencia.
