WASHINGTON.— Las importaciones estadounidenses de petróleo crudo procedente de Venezuela registraron un fuerte repunte durante septiembre, al alcanzar los 782,000 barriles diarios en la semana que terminó el 11 de septiembre, de acuerdo con los datos más recientes de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
La cifra representa un incremento significativo frente a las
semanas anteriores. En agosto, los envíos semanales habían registrado niveles
de 743,000, 730,000, 662,000 y 598,000 barriles diarios, antes de subir a
599,000 en la primera semana de septiembre.
El aumento refleja un crecimiento notable de los flujos de
crudo venezolano hacia el mercado estadounidense y coloca nuevamente a
Venezuela entre los principales proveedores externos de petróleo de las
refinerías de Estados Unidos. Esto según lo prometido por Trump y su logro de
que capital estadounidense regresara la vida al petróleo venezolano para
beneficiar así a los ciudadanos del país sudamericanos.
Los datos de la EIA muestran además la magnitud del cambio
registrado durante 2026. En las primeras semanas del año, las importaciones
semanales se encontraban alrededor de los 200,000 barriles diarios, antes de
aumentar progresivamente hasta superar los 700,000 barriles diarios durante el
verano.
El repunte también contrasta con los niveles registrados
durante los años posteriores a las sanciones estadounidenses que redujeron
drásticamente el comercio petrolero entre ambos países. En 2019, por ejemplo,
las importaciones mensuales de crudo venezolano cayeron hasta niveles mínimos,
mientras que posteriormente volvieron a incrementarse de manera gradual.
La evolución de estos envíos convierte al petróleo
venezolano en un elemento relevante dentro de la dinámica energética entre
Caracas y Washington, especialmente por la capacidad de las refinerías
estadounidenses para procesar determinados tipos de crudo pesado.
