El presidente ha argumentado que Estados Unidos fue
extraordinariamente próspero durante el periodo anterior a la instauración del
impuesto federal sobre la renta en 1913 y ha utilizado esa etapa histórica como
referencia para defender un modelo basado en los ingresos obtenidos del
comercio internacional.
“1913” ocupa un lugar central en el argumento de Trump. En
declaraciones públicas, el mandatario ha recordado que antes de ese año Estados
Unidos se financiaba principalmente mediante aranceles y no contaba con el
actual sistema federal de impuesto sobre la renta.
Durante su discurso sobre el Estado de la Unión de 2026,
Trump afirmó que los aranceles podrían llegar a “sustancialmente” reemplazar el
sistema moderno de impuesto sobre la renta, reduciendo lo que calificó como una
importante carga financiera para los estadounidenses.
La idea ha sido recibida con entusiasmo por sus seguidores y
no seguidores, algunos de los cuales consideran que representa una auténtica
ofensiva contra el actual sistema tributario y contra el Servicio de Impuestos
Internos (IRS).
Aunque el IRS no ha sido eliminado. La agencia continúa
operando y el impuesto federal sobre la renta sigue vigente. Para sustituirlo
mediante una reforma tributaria de esa magnitud sería necesaria una acción legislativa
del Congreso. Se espera que esto ocurra en el futuro inmediato.
