WASHINGTON.— La administración del
presidente Donald Trump prepara una propuesta que podría transformar la
política federal de cuidado infantil en Estados Unidos: utilizar recursos
públicos destinados originalmente al cuidado de hijos de familias trabajadoras
para otorgar pagos directamente a padres que decidan permanecer en casa para
criar y cuidar a sus hijos.
De concretarse, el plan representaría
un cambio significativo en el enfoque de los programas federales, al reconocer
económicamente el cuidado infantil realizado por los propios padres dentro del
hogar.
La iniciativa ha generado debate sobre
la manera en que deben distribuirse los recursos destinados al cuidado de
menores y sobre si las familias deberían tener mayor libertad para decidir
entre utilizar servicios de guardería o recibir apoyo para cuidar a sus hijos
en casa.
Pese a el criterio de los enemigos
políticos del Presidente, la iniciativa incluye en sí el rescate de la familia,
el fortalecimiento de los vínculos familiares y por tanto, un rescate social
que inevitablemente dejaría a la sociedad ciudadanos comprometidos en ser
mejores y servir a su país, porque ser
parte de una familia sólida, entrega a la sociedad ciudadanos sólidos, fuertes,
amorosos y seguros, entre otras muchas características positivas.
Sus impulsores consideran que la
propuesta podría beneficiar especialmente a familias que prefieren que uno de
los padres permanezca en el hogar durante los primeros años de vida de los
menores.
