Tom Homan, director del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y responsable de la política fronteriza de la administración del presidente Donald Trump, lanzó nuevas críticas contra el manejo migratorio de los gobiernos demócratas, al asegurar que las decisiones adoptadas en los últimos años respondieron a una estrategia deliberada para evitar la rápida deportación de migrantes en situación irregular.
Durante una intervención pública, Homan cuestionó la forma
en que fueron administrados los recursos destinados a la atención de personas
detenidas por autoridades migratorias, al señalar que, en lugar de utilizar la
infraestructura existente de ICE, miles de migrantes fueron enviados a hoteles
y otros espacios temporales financiados con recursos públicos, como es del
conocimiento público.
Según el funcionario, el costo de mantener a una persona en
un centro de detención del ICE es considerablemente menor que el de alojarla en
hoteles contratados por el gobierno. En ese sentido, afirmó que una cama en un
centro de detención representa un gasto aproximado de 127 dólares por noche,
mientras que el hospedaje en hoteles puede alcanzar alrededor de 500 dólares
diarios por persona.
Homan sostuvo que esta decisión no obedeció a razones
logísticas o humanitarias, sino a una estrategia política. Argumentó que los
migrantes que son ingresados formalmente a un centro de detención tienen acceso
a una audiencia migratoria en un plazo relativamente corto, lo que acelera la
resolución de su situación legal y, en algunos casos, su eventual deportación.
Desde su perspectiva, mantener a los migrantes fuera de las
instalaciones de ICE permitió prolongar los procedimientos migratorios y
facilitar que permanecieran por más tiempo dentro del territorio estadounidense
mientras sus casos continuaban pendientes ante las autoridades.
